Prólogo

El Cuadernillo 1 abordó la herramienta sindical y sus mecanismos institucionales de representación de base. El Cuadernillo 2 analizó las disputas distributivas por la renta y los modelos de país que condicionan el presupuesto educativo y el salario.

Sin embargo, la subordinación y la fragmentación del trabajo docente no operan únicamente a través de leyes paritarias o ajustes macroeconómicos. Operan también en la microfísica del aula y de la sala de profesores: en aquello que reproducimos sin cuestionar porque “siempre se hizo así”.

La institución escolar heredó dispositivos creados en los siglos XIX y XX para disciplinar, clasificar y ordenar. Muchas de esas dinámicas —la división por género del trabajo de cuidado, la subordinación frente al saber técnico, el peso de mandatos confesionales en la educación pública o la fragmentación entre niveles— se presentan como rasgos biológicos, morales o vocacionales.

Desnaturalizar no es destruir ni restar valor a la tarea de enseñar. Desnaturalizar significa comprender el origen histórico de cada regla, cada palabra y cada rito para decidir colectivamente si aún sirven al proyecto emancipador o si se han convertido en obstáculos para nuestra propia organización.