De la tragedia de los 90 a la alianza estratégica en Totoras (1990–2008)
1. La privatización bancaria, los remates y las Mujeres Agropecuarias en Lucha
Para comprender la relación entre el sindicalismo docente y el sector rural no hay que empezar en 2008, sino en la década de 1990. La privatización del Banco de la Provincia de Santa Fe (y de la banca pública en Entre Ríos, Córdoba y La Pampa) eliminó el crédito de fomento para el pequeño y mediano productor.
El pequeño chacarero quedó a merced del endeudamiento financiero privado, desencadenando una estela de ejecuciones hipotecarias, remates judiciales de campos familiares y un drama silencioso de quiebras y suicidios de productores en los pueblos del interior.
En medio de la parálisis de las estructuras gremiales tradicionales, emergió un sujeto político combativo: las Mujeres Agropecuarias en Lucha. Esposas, hijas y viudas de productores endeudados se organizaron por cuenta propia para poner el cuerpo en las puertas de los juzgados y las estancias, interrumpiendo físicamente las subastas judiciales. La CTA, CTERA y AMSAFE fueron de las primeras estructuras sindicales en dar cobijo, solidaridad y apoyo logístico directo a esa resistencia territorial, mucho antes de que existiera cualquier alianza formal con la cúpula de la Federación Agraria Argentina (FAA).
2. La máxima de Manuel Belgrano y la propuesta productiva de la CTA
Esta alianza de resistencia rescató la histórica máxima de Manuel Belgrano:
«Es preferible un país con un millón de propietarios de pequeñas extensiones de tierra, a uno con diez mil latifundistas.»
Defender la tierra de la familia agrícola frente al remate bancario era defender el arraigo rural, la vida de los pueblos del interior y la permanencia de la escuela pública de campo frente al avance de los pools de siembra y la concentración.
En los encuentros de formación sindical organizados por la CTA en Totoras y otras localidades de Santa Fe, se convenció al colectivo docente de respaldar a la FAA bajo la consigna ordenadora:
«Es mejor un país con muchos dueños de poca tierra que con pocos dueños de mucha tierra.»
3. La contradicción de clase asumida como riesgo calculado
Dentro de la propia central sindical existían sectores que advertían sobre una contradicción objetiva de clase que no podía ignorarse:
- El trabajador docente: percibía entre 300 y 500 dólares mensuales únicamente a cambio de vender su fuerza de trabajo.
- El pequeño productor (FAA): poseía una capitalización en tierra, maquinaria y ganado que superaba el millón de dólares.
Los economistas de la CTA argumentaban que el horizonte era estratégico y no coyuntural: se asumía el riesgo para frenar un proceso de concentración que, de consolidarse, dejaría a los trabajadores rurales, a la industria y al Estado a merced de unos pocos grupos exportadores.
📊 Propuesta político-económica de la CTA para el modelo de país
| Eje | Propuesta |
|---|---|
| Económico | Industrialización con agregado de valor, soberanía alimentaria/tecnológica y regulación de la cadena. |
| Social | Redistribución progresiva del ingreso, seguridad social universal y acceso democrático a la tierra. |
| Político | Democracia de base, control obrero de fondos previsionales y libertad sindical con afiliación directa. |
| Internacional | Integración soberana regional (UNASUR/MERCOSUR) y autonomía frente al FMI y el capital financiero. |